Tomar el sol

Es conveniente tomar el sol? Que color de piel es mas sexy?

En la actualidad, el moreno ha encontrado más adeptos porque estiliza el cuerpo y hace que nos veamos mejor cara

En el siglo XVIII la gente blanqueaba su piel con plomo, muy tóxico, bismuto o vinagre, y dibujaban venas azules, haciendo ver así la finura de su piel

¿Por qué le gusta dorar su piel? ¿Conoce el motivo por el que se ve mejor cara o se siente más sexy? Quizá, antes lo hacía y ahora se siente mejor con la imagen suavizada y luminosa de una piel más clara.

Para gustos los colores, nunca mejor dicho, y sin deberse a una cuestión de razas, existen motivos por los que, en la actualidad, podamos desear una u otra tonalidad de piel y sentirnos más o menos sexys luciéndola.

Por supuesto, a todas las personas no nos sienta igual el bronceado, pues las pieles no son iguales. Algunos presentan tonalidades más doradas, rojizas y vivas, otros más amarillentas, grisáceas y apagadas. Y tanto las pieles más claras como las más oscuras pueden mejorarse estéticamente o no hacerlo tras un baño de sol.

Quizá piense que se broncea porque le gusta, sin más, pero no se engañe, bajo ese deseo se oculta una larga historia, más profunda de lo que muchos hubieran imaginado.

Querer gustar a los demás no es nada nuevo, como tampoco lo es seguir la moda que marca lo que se considera bello en cada momento. Y la necesidad de sentirnos dentro de un grupo o mostrarnos a través de la estética no la hemos inventado en el siglo XXI.

Por supuesto, las modas y las personas cambian, pero en la actualidad, volver de vacaciones con un bronceado evidente es motivo de piropos y una buena excusa para contar nuestras vacaciones. Por el contrario, regresar de las vacaciones con la piel tan clara como cuando se marchó generará confusión y unos cuantos interrogantes, más aún cuando su destino era la playa del estilo: «¿Qué pasó?», «¿hizo mal tiempo?», «¿tuviste que quedarte bajo la sombrilla porque enfermaste o tuviste alergia?». Poca gente entenderá que decidió mantener su piel clara porque le gusta así, sin más.

Historia del bronceado

En Oriente, la piel blanca, de porcelana, ha sido sinónimo de belleza, estatus y sensibilidad, sobre todo en las mujeres, potenciándose con el maquillaje. En la actualidad, se mantiene esta asociación, pero la occidentalización muestra sus efectos y, cada vez más, aparecen personalidades orientales bronceadas, como estrellas del pop y la moda, asociadas al ‘sex appeal’, lo exótico, el deseo y la pasión.

El tono de piel ha servido históricamente para diferenciar buenos y malos, poderosos y vulnerables, señores y esclavos, ricos y pobres, deseados e indiferentes. Se ha utilizado como signo de distinción y estatus socioeconómico pero, tanto un color como el otro, han cobrado más protagonismo y se han considerado sexys en según qué momentos.

Hubo un tiempo en el que diferenciarse por la piel de los indígenas o nativos era importante, pues suponía ser el jefe o el esclavo. Sus pieles doradas por vivir en contacto con la naturaleza se asociaron a su libertad emocional, la forma de expresar el afecto, vivir la desnudez y la sexualidad de manera natural. Éstas chocaban con el tipo de educación y creencias religiosas de los colonizadores, que se creían civilizados y los señalaban, erróneamente, como más primitivos y salvajes.

En el siglo XVIII la piel clara seguía siendo síntoma de estatus, nobleza, riqueza y poder. Blanqueaban su piel con plomo, extremadamente tóxico, bismuto o vinagre, y dibujaban venas azules, haciendo ver la finura de su piel, delicada y sofisticada, propia de la sangre azul.

Durante la Revolución Industrial, la clase obrera, encerrada en fábricas, dejó de ver el sol, y comenzó a enfermar. Los avances científicos del siglo XX hicieron posible conocer los beneficios terapéuticos que tenía el sol sobre la salud de los seres humanos. Los médicos comenzaron a recomendar a sus pacientes baños de sol para activar la vitamina D, fundamental para el buen funcionamiento del organismo en diversas áreas. Así, la piel bronceada se asoció a la buena salud y a verse deseable. Pero sólo las familias poderosas y adineradas, podían permitirse dorar su piel de manera relajada, diferenciándose así del resto.

En los años 20, dos mujeres fueron las precursoras de la moda de la piel bronceada y su asociación al sex appeal. La diseñadora Coco Chanel, la mayor ‘influencer’ de la época, volvió a París con la piel tostada por el sol tras un crucero por el Mediterráneo. Su tono bronceado marcó tendencia y fue imitado por su elevado número de seguidoras.

La artista Josephine Baker, de origen afroamericano, es conocida como piel de caramelo, Venus de bronce, Perla negra y Diosa criolla. Su piel causó furor y fue imitada por numerosas mujeres de todo el mundo, que trataban de emular su tono natural de piel bronceándose.

Pero en los años 50, la moda cambió, y actrices como Marilyn Monroe pusieron de moda la piel clara de nuevo, hasta entonces asociada a la inocencia, dulzura y frescura, fusionándola con su carácter alegre, frívolo, sensual y sexual. Sin olvidar ese lunar estratégicamente situado sobre la boca, realizando un guiño a las modas del siglo XVIII.

En la actualidad, el bronceado ha encontrado más adeptos por estilizar los cuerpos y lucir mejor la musculatura. La tanorexia o adicción al bronceado casi se ha normalizado y los polvos de sol no faltan entre nuestro maquillaje. Pero también comienza a triunfar lo natural y saludable, priorizando las pieles claras, si lo opuesto es contraproducente. En realidad, la moda es ser uno mismo, y ser atractivo va más allá de la piel con que se vista. Quizá sea el momento de descubrir que ser sexy está en su actitud y no dejar que la moda decida qué color luce.

 

* Ana Sierra es sexóloga

FUENTE: www.elmundo.es

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